¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!

El pasado 11 de agosto murió un grande de la actuación, un famoso comediante y ganador del premio Oscar, Robin Williams, se ahorco con su cinturón dentro de un armario en su habitación a sus 63 años, realmente uno se pregunta como una persona con tanto dinero, con tanta fama, con una carrera exitosa, termine ahorcándose solitario en su misma habitación. La respuesta es simple.

Era una persona vacía.

Y es que el dinero no te da una buena relación de pareja, no te acerca mas a tus hijos, no te ayuda a cultivar buenas amistades, lejos de eso puede volverte egoísta, desconfiado, depresivo, y finalmente suicida.

Este no fue un caso aislado, sino piensen en 

Kurt Cobain

Amy Winehosue

Heat Ledger

Jimi Hendrix

Y la lista seguiría y seguiría…

 Es lamentable, cualquiera diría que con una carrera en la música, el cine, o acumulando muchísimo dinero seras feliz, pero la verdad es diferente la felicidad esta dentro de ti, la felicidad esta al alcance tuyo y mio, no esta en el premio Oscar, en el Grammy o en los Emmy, tampoco esta en una cuenta millonaria en Suiza, o en el auto ultimo modelo, mucho menos en esa gran casa lujosa con la que talvez sueñes.

Que triste seria malgastar la vida buscando cosas materiales, y al final de la vida darse cuenta que eso no trae felicidad, sino mas bien la roba.

Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate, izan la bandera por ti, por ti suenan las cornetas;
por ti ramos y cintas de coronas, por ti se amontonan en las orillas;
Por ti te llama la influyente masa, giran sus rostros impacientes;

Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán

Caído muerto y frío.

Fragmento del poema “¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!” de Walt Whitman, popularizado por Robin Williams en la pelicula “La sociedad de los poetas muertos”